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Las 5 Dimensiones de la AUTOCONSTRUCCIÓN

Publicado en Dimensiones Autoconstrucción

DIMENSIONES DE LA AUTOCONSTRUCCIÓN

 

   Felizmente, cada vez hay más y más personas que se atreven a hacerse su propia casa sin ser constructores ni profesionales. La Autoconstrucción comprende 5 dimensiones:

 

* Dimensión ECOLÓGICA.

* Dimensión ECONÓMICA.

* Dimensión SOCIAL.

* Dimensión CULTURAL.

* Dimensión ESPIRITUAL.

 

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Dimensión ECOLÓGICA

    Construirse uno mismo su propia casa o espacio tiene la ventaja de que podemos elegir materiales constructivos que respeten la naturaleza y no la dañen o exploten, que no contaminen el medio ambiente y que preserven la salud de las personas y los demás seres vivos. El diseño ecológico y bioclimático busca el máximo empleo posible de los elementos naturales ( sol, aire, agua, tierra, mundo vegetal ). Al emplear materiales ecológicos, naturales y, a ser posible, locales, estamos ayudando a proteger la naturaleza y el medio ambiente para preservar su delicado equilibrio y asegurar la sostenibilidad, es decir: que lo que hoy hacemos no comprometa el equilibrio, los recursos y la calidad de vida de las futuras generaciones. También protegemos nuestra salud, ya que la mayoría de materiales modernos (no ecológicos) proceden de la química sintética y contienen sustancias tóxicas que nos hacen enfermar. 

 

Dimensión ECONÓMICA

   Actualmente, para poder tener una vivienda “digna” la mayoría de personas están atadas a una deuda bancaria, esclavizadas de una hipoteca que pueden estar pagando durante 30 años. Esta esclavitud de la deuda, creada por los que ejercen el poder, limita de forma muy triste la libertad y bonanza económica de las personas, que se pasan una gran parte de sus vidas trabajando para los bancos. Cuando aprendemos a construir nuestra casa con nuestras propias manos no sólo nos liberamos de esa esclavitud, sino que también recuperamos una dignidad perdida, además de poder tener una vivienda verdaderamente digna y diseñada a nuestro propio gusto. La diferencia de costes entre hipotecarse para comprar un piso, casa o chalet y hacerse uno mismo su propia vivienda es descomunal, pues no sólo nos evitamos los honorarios de los diferentes profesionales (y no son baratos), sino que en la mayoría de los casos podemos emplear materiales constructivos reciclados o que se pueden encontrar en el lugar donde vamos a vivir (paja, tierra, madera, piedra, etc.) y evitarnos pagar los exagerados y abusivos precios de la mayoría de materiales habituales de la construcción. Obviamente habrá algunas cosas que tendremos que comprar, pero la diferencia de gastos sigue siendo abismal, y la autoconstrucción permite crear viviendas de bajo coste.

 

Dimensión SOCIAL

   Otro aspecto interesante, provechoso y muy positivo de la autoconstrucción es que fomenta el trabajo en grupo y la cooperación entre las personas para descubrir que “la unión hace la fuerza”, que cuando la carga se reparte es menos pesada, y que el esfuerzo compartido conlleva mucha más eficiencia, ahorro de tiempo, alegría y disfrute que trabajar solo. Al trabajar en equipo un grupo de personas para construir una casa, se crea un aglutinante humano y una energía grupal que no existe en el mundo de los profesionales de la construcción (o es muy rara), puesto que un profesional va a lo que va (a ganarse su sueldo), y la mayoría no están demasiado motivados en lo que hacen, mientras que alguien que se está haciendo su propia casa posee una motivación que surge del corazón. Trabajando juntos y cooperando se aprende mucho, no sólo en el sentido técnico y constructivo, sino también en el afectivo y humano, pues colaborar haciendo algo que nos gusta acerca y une mucho a las personas. Este pegamento social que es la autoconstrucción puede ser una importante fuerza que facilite ese cambio que todos queremos en la sociedad actual.

 

Dimensión CULTURAL

   Si le propones a casi cualquier persona de la calle hacerse su propia casa te mirará con cara asombrada o derrotada y te dirá que cómo va a hacer eso, que no entiende de obra, ni de carpintería, ni de fontanería, ni de electricidad, etc., y que eso es cosa de profesionales y empresas. Tristemente, la mayoría no creen que sean capaces de ello, y prefieren esclavizarse del banco y pagar una hipoteca durante 30 años que atreverse a aprender a hacer algo nuevo. La lamentable deducción es que la IGNORANCIA y la IMPOTENCIA son los dos fantasmas que paralizan nuestra autonomía constructiva y nuestra soberanía en la vivienda, por lo tanto, lo que se necesita es información y fuerza. La fuerza surge, como acabamos de ver, del trabajo en equipo, de la energía grupal y del apoyo de un colectivo o conjunto de individuos que están motivados por el mismo interés. Y la información sólo puede venir de compartir nuestros conocimientos y de intercambiar nuestras habilidades, porque es una realidad que entre todos dominamos todas las materias y talentos para hacernos una vivienda no sólo digna, sino también bonita, económica, ecológica y original.

   Por eso es tan importante que se conozca y se divulgue la autoconstrucción, y que todo el mundo compruebe que con unos conocimientos mínimos y con un aprendizaje básico todos somos capaces de hacernos nuestra casa. Este conocimiento y divulgación facilita el acceso a viviendas dignas, sanas y económicas, algo que también se reivindica en la Declaración de los Derechos Humanos.

 

Dimensión ESPIRITUAL

   Por último, y no menos importante, está el por qué queremos vivir en una casa. Aunque la respuesta pueda parecer obvia y se pueda dar por sentada (cobijarse y refugiarse, cocinar y comer, trabajar, asearse, dormir, descansar, etc.), en el fondo muy poca gente tiene realmente claro, más allá de estas razones elementales, qué implica y qué comporta vivir o estar dentro de un espacio vital. Aquí hemos de hablar de energías…

   Todas las formas que existen contienen en su interior e irradian a su alrededor un invisible pero poderoso campo de energías sutiles que, aunque no percibamos con nuestros sentidos normales, están ahí y se dejan sentir de muchas maneras aunque no seamos conscientes. Por ejemplo, nuestro cuerpo y el organismo percibe perfectamente estos campos de energía por los que somos literalmente atravesados, y dependiendo de la FORMA de la casa o el espacio en el que nos encontramos, del LUGAR donde está ubicada, de los MATERIALES con los que ese espacio está construido, y de la ATMÓSFERA PSÍQUICA que allí flota (lo que la gente ha pensado, ha sentido y ha hecho ahí dentro), lo acusaremos benéficamente o de manera dañina y nociva (tanto para nuestra salud como para nuestro estado anímico).

   No nos podemos imaginar la influencia que tiene en nuestra salud y en nuestro estado mental y emocional el lugar donde estamos o habitamos. Hay espacios que fomentan la vida y otros que la disminuyen o la socavan, por eso en ciertos lugares nos sentimos muy bien y con vitalidad, mientras que en otros nos sentimos débiles y nos agotamos rápidamente. Igual que el sol calienta al ciego que no lo ve, aunque no creamos en las energías ¡no por ello dejan de afectarnos!, ya sea positiva o negativamente.

   Nuestra casa (o espacio en el que estemos) es nuestra segunda piel, nuestro útero, y cada espacio tiene sus propias energías e influencias, tanto a nivel fisiológico como psicológico. Es algo más que un conglomerado de paredes, habitaciones, muebles y cacharros, es una especie de “ser viviente” que posee su propia energía y que se carga con las actividades de las consciencias que en él moran. Si tenemos un mal día y llegamos a casa enfadados, el éter de la casa se impregna de esas vibraciones, y luego nos es más fácil enfadarnos de nuevo aunque no tengamos motivo, porque estamos literalmente respirando esas vibraciones, que flotan en el ambiente psíquico de ese espacio vital. Y si estamos alegres o nos sentimos cordiales y amorosos también estamos inundando la atmósfera psíquica de la casa con tales emanaciones, por eso luego igualmente nos será más fácil sentirnos así, ¡porque estamos nadando y respirando en esa sopa de ondas!.

   Así que es sugerente empezar a ver una “casa” como algo más que también incluye una dimensión intangible e invisible pero muy real…

 

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